Brotes- artistas de la transformación

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Deliciosamente fresco

Es como una bella historia, En cuanto la semilla durmiente se llena de vida, revienta y sale desde su interior en busca de luz descubriendo como se despierta la semilla de su sueño profundo con riego como lluvia artificial, cuidada y alimentada hasta que finalmente se emplea en experiencias culinarias exquisitas:

Enriquecen las comidas

Los brotes frescos Son algo muy especial, ya que se hacen no solamente blandos y fáciles de digerir sino también contienen gran cantidad de más nutrientes, proteínas y vitaminas. Las enzimas, un verdadero elixir de vida, se activan durante el proceso de germinación y se multiplican. Con el consumo de los brotes nos ayudan de digerir la alimentación más fácilmente.

brotes-alfalfa-con-vinagreta-frambuesasMultiples Variedades

Para germinar brotes en casa sirven semillas, legumbres o también cereales. Especialmente ricos con un picor ligero son las semillas de rabanito, pero también la soja, un clásico poco exigente, con un sabor fino a nuez. Las semillas las puedes comprar en cualquier tienda ecológica. Si son exclusivamente destinado para el jardín o la agricultura, no las recomiendo, ya que generalmente están tratados con productos químicos.

Ni caro ni complicado

Para la crianza casera puedes comprar en la tienda ecológica por unos cinco Euros un germinador. También de manera casera, simplemente con un frasco de vidrio sobre el que colocamos un trozo de red de mosquito o hacemos agujeros en la tapa para que se puede cambiar fácilmente el agua y dejarla salir en cualquier momento. Solo para probarlo funciona también solo con un cuenco y un colador fino para lavarlos.

De un estado sin vida a la fábrica de nutrientes

El frasco de germinación se llena hasta aproximadamente un tercio con semillas y lo cubres con agua filtrada. La semilla se hincha poco a poco y aumenta en volumen. Este proceso de germinación se deja entre 6 y 12 horas. Después escurrimos el agua restante, rellenamos de nuevo el frasco, agitamos las semillas dentro y vaciamos el agua del frasco de nuevo. Este procedimiento repetimos a partir de ahora dos veces a diario- por la mañana y por la tarde, para evitar el crecimiento de bacterias y hongos. El frasco ha de colocar de tal manera que la apertura está hacia abajo y el agua restante puede salir. Las semillas necesitan respirar y sin embargo tienen que quedarse mojadas.

Un pequeño espectáculo de la naturaleza

El grano una vez esta hinchado rápidamente aprieta y la semilla explota para salir. Los brotes ya verdes se puedesn disfrutar enseguida increíblemente frescos en la ensalada, en el arroz o cualquier comida. Son extremadamente sabrosos y con un sabor extraordinariamente exquisito. lo mejor de todo es que si te han gustado puedes volver al proceso de germinación y guardar las semillas durante dos o tres días en la nevera.